domingo, 9 de febrero de 2014

Doña Rebe



Hace poco fui a comer pancita a un lugarcillo por metro Tacuba: pancita doña Rebe.

Al llegar al lugar te invitan a pasar preguntándote si quieres mesa sola o si quieres compartir, al pedir tu orden preguntan cómo quieres tu pancita: panza sola, libro, pata, etc., mientras esperas llega la persona que atendió tu orden con un plato de chicharrón y 1 aguacate partido, te sirven un platote de pancita y te llevan tortillas hechas a mano y 2 quesadillas de quesito sin olvidar la variedad de salsas y el plato de limones en la mesa, además de todo te ofrecen un mandil, mi reacción al respecto fue un “¿acaso piensan que no sé comer?” y pues… no sé comer, mientras comía un pedacito de panza resbaló de la cuchara y salpicó mi playera.

Para amenizar el lugar se escuchan los gritos de doña Rebe:
  -270 de Arturo
  -180 de paco
  -75 de Memo

Lo que la señora cuenta no es más que el dinero que tiene que cobrar, y dar el cambio.

Debo decir que me pareció un buen lugar para comer, en un lugar no muy transitado a pesar de estar junto a una avenida, justo en la entrada se encuentran las ollas con la pancita y se puede ver a doña Rebe moviendo el contenido de su gran olla de barro, e invitando a la gente a pasar, la señora además de poseer carisma cuenta con una voz aguardientosa y los chicos que te atienden son de su familia y sumamente amables también.

Si no son como yo pueden darse una vueltecita a lago Erie y Golfo de Aden, no se van a arrepentir, si son como yo sólo cómanse las quesadillas y un juguito y piden la pancita para llevar. ¿La razón? soy una persona bien especial para la comida, no para toda y aunque la pancita de doña Rebe está sabrosa no pude evitar notar un “olor a chivo”, para los que no lo sepan los chivos por muy bien lavados que estén llegan a oler a choquia, que fue el olorcito/saborcito curioso que distinguí en dicha pancita y la razón por la que la pidiera para llevar, si ustedes tienen sus sentidos más acostumbrados a algo así dense una vuelta, de verdad que está muy padre todo, muy familiar y como consejo: acepten el mandil que les den.
 
Doña Rebe y su olla de panza

Usen el mandil



Saludos queridos lectores, linda semanita.

1 comentario:

  1. Buena entrada! Aunque no me gusta la pancita iría por las quesadillas y el mandil jajaja

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