domingo, 23 de febrero de 2014

Carnitas



Hola queridos lectores

Para esta entrada debo hacerles una confesión que quizá haga que caiga de la gracia de algunos de ustedes: no me gustan las carnitas.

Sí, quizá sea un platillo muy típico y simbólico, quizá sea un manjar para algunas personas, a mí no me gustan, claro que las comí, hace tiempo, por ello puedo decirles que no me gustan.

Cerca del trabajo se pone un tianguis los viernes, vende entre otras cosas tacos de carnitas, tacos de suadero, quesadillas, etc. ¿Recuerdan a Prudencia? Comente algo sobre ella la semana pasada, pues bien, Prudencia es una de las personas que cada viernes quieren ir a comer tacos de carnitas, realmente no sé qué clase de placer siente una persona al taponearse las arterias de colesterol cada semana, pero bueno, ya sabemos que estoy medio loquita xD

El punto aquí es que en mi muy particular punto de ver las cosas si la mayoría está agusto con algo bien, la minoría que está inconforme que le llegue, en este caso, si todos quieren atascarse de carnitas que vayan, yo safo. Además, en algunas ocasiones y para no verme grosera los acompañaba al tianguis donde me abrían porque todos querían carnitas y yo optaba por quesadillas, así que terminabamos comiendo separados, a lo cual no tardó (tanto) en llegar el momento en que me cansé de la situación y comencé a no acompañarlos al tianguis y comer otra cosa, o sea, si de todos modos terminaba no comiendo con ellos ¿Porqué ir a un lugar al cual no quería ir a comer? No es por hacerle el fuchi a la comida del tianguis pero, aunque las quesadillas sean buenas hay mejores y muy cerca de ahí también, así que me alejé de dichas comidas los viernes.

¿Porqué lo hice? Bien, en parte porque no me gustan las carnitas, en parte porque empecé a sentirlo como un “te invito a comer justo a donde no te gusta para que no vayas y pueda decir que tú eres la grosera por no acompañarnos”, además, no tengo problema alguno con estar sola, llámese comer sola, salir sola, etcétera, curiosamente es algo que las personas no entienden y terminan viendome como una grosera y payasa que no puede sacrificarse 1 día para ir a comer con ellos al tianguis pero ¡Caray! Ya los acompañe muchos viernes al tianguis, si realmente quisieran comer conmigo irían por hamburguesas, pambazos o pizza (que son opciones que he dado) y no sólo por carnitas.

Pero bueno, es un tema que he tratado con 1 de los chicos y que le he comentado a otro que no come regularmente con nosotros, quizá es parte de mis traumas o “paranoia” (por si no lo notaron me traumé cuando me dijeron paranoica xD) pero si ellos deciden ir a comer carnitas sin tomarme en cuenta creo que lo menos que deberían hacer es dejarme ir a comer sola tal como lo deseo, sólo parece importarle a 1 de los chicos que cada viernes me dice que los acompañe, ya que Prudencia parece sumamente feliz en que no vaya, a la otra chica como que ni le va ni le viene y el otro pues ni siquera me habla, así que todos felices y contentos: ellos con sus carnitas y tacos de suadero y yo con mi tranquilidad.

Linda semana queridos lectores

martes, 18 de febrero de 2014

Carta



¿Te has puesto a pensar qué tan diferente sería tu vida de haber elegido la segunda opción?  Si no mal recuerdo en algún momento hicimos raras conexiones para ver si era factible el habernos conocido de una forma distinta a cómo nos conocimos, de eso ya hace mucho tiempo.

Pongamos un ejemplo bastante bizarro pero muy explícito. Cuando estaba en secundaria, justo cuando ya había decidido que quería ser ingeniera dude por un momento, pensé que quizá sería mejor estudiar psicología, ¿Qué crees que hubiera pasado de haberme decidido por la psicología? Muy fácil, no te habría conocido. Quizá, viéndolo de esa forma te dé igual, me has demostrado tantas veces que te da igual que creo conveniente seguir con esa línea.

De no haber sido ingeniera no te estaría contando esto ya que éste blog no existiría, como bien sabes, este blog fue creado a partir de la sugerencia de un amigo de la carrera, un maravilloso amigo por cierto, habría sido una pena no conocerlo, como también lo sería no haber conocido a todas las personas que conocí tanto en el CECyT como en ingeniería, mi círculo de amigos sería por completo diferente, quizá no sería tan rara y podría ser una persona “más normal”, alguien a quien le guste peinarse y maquillarse, alguien que no sea impuntual, bipolar o berrinchuda, alguien que no te ame.

Como ya dije, de no haber sido ingeniera no te habría conocido, no me habría sentido como princesa, quizá sí pero no de la forma tan maravillosa en que tú me hacías sentir, yo creí que era algo único y maravilloso, no habría festejado el 14 de febrero en el parque viendo patitos, no habría sentido que mi vida era sólida aún con tantas cosas por arreglar, quizá… no sería tan amargada.

Con ello no quiero decir que soy amargada como resultado de lo que causaste en mi vida, ya lo era, desde antes de siquiera saber de tu existencia, no lo sabes porque me hacías sacar lo mejor de mí, es por eso que tampoco sabías que soy la persona más celosa del mundo, siempre lo he sido pero te sorprendiste al darte cuenta porque hace mucho tiempo realmente no tenía motivos para dudar de ti, estaba tan segura de que lo que sentías por mí era verdadero que nunca creí que el amor que decías sentir por mí no era lo suficientemente fuerte como para que quisieras seguir en mi vida.

De verdad te amaba, una parte de mi te sigue amando, lo suficiente como para que tu indiferencia y tu frialdad hacia mi le duela, otra parte de mi te odia por haberme causado tanto dolor, por seguir lastimándome a pesar de todo este tiempo, a otra parte de mi le molesta que me sigas importando.

Volviendo al tema, de haber estudiado otra cosa o simplemente en otro salón, otra especialidad, tampoco habría conocido al centenar de amigos que tenemos en común, no habría confiado en el que según yo es tu mejor amigo diciéndole que te extrañaba y que te necesitaba de regreso en mi vida, a fin de cuentas él te dijo que yo estaba mejor sin ti cuando le dijiste que querías estar nuevamente conmigo, estoy segura que tampoco sabes de todas las veces que ha tratado de convencerme de dejar de quererte después de rechazarle la inviración a comer o al cine. Tampoco habría conocido a la chica que se hizo pasar por tu novia sabiendo que aún te amaba, sigo creyendo que es su venganza ya que anduve con alguien que le gustaba demasiado, tanto que hizo que le dejara de hablar a su mejor amiga cuando anduvo con él, si su mejor amiga no se salvó ¿por qué habría de hacerlo yo?

¿Sabes qué más me he preguntado muchas veces? ¿Qué habría pasado si aquel 14 de febrero, día de nuestra última cita, hubiera llegado a tiempo?, digo, llegué 15 minutos tarde, pero mi mensaje decía que tardaría mucho más de una forma que daba a entender que no me importabas, me di cuenta mucho tiempo después, recuerdo cada palabra, cada punto y cada coma de ese mensaje ¿qué habría pasado de no haberlo mandado y simplemente llegar 15 minutos tarde?

De no haberte enviado ese mensaje, de haber elegido otra especialidad, de haber estudiado psicología, de no haberte conocido, no me habrías roto el corazón en tantas partes que aún ahora me es complicado terminar de arreglarlo, no me habrías seguido lastimando por estos 3 años, quizá ya lo olvidaste pero hace justamente 3 años rompiste mi corazón al decidir terminar la relación sin una razón aparente, hace algo más de un año dijiste que no tuviste una razón para terminar, sin embargo lo hiciste y aunque según tú has tenido muchas razones para regresar y aunque trabajamos en el mismo lugar no nos hablamos y parecemos completos desconocidos, hace algunos meses dijiste que me leías, ignoro si aún lo haces, si has llegado a este punto sabes que esta entrada se trata de ti y es para ti, quizá no entiendas mis motivos para escribirla, ni yo los entiendo muy bien pero son cosas que desde hace mucho quería decirte y no encontraba la manera, mi único deseo más que seas feliz es que dejes de dolerme, es muy egoísta, lo sé, pero te ves emocionalmente tan bien sin mí que ya no puedo desear simplemente tu felicidad, tu aparente felicidad también me lastima ya que sólo demuestras que no te importa lo que pase con mi vida.

                                                                            Siempre tuya... lamentablemente

domingo, 16 de febrero de 2014

¿Amigos?



Hola queridos lectores ¿qué tal su 14 de febrero? El mío salió más o menos como lo planee. Les contaré:

Llevaba semanas pensando pasar ese día con la persona más importante para mí (o que en teoría debería serlo), o sea, yo, principalmente por la ausencia-presencia de cierta persona a mi vida que causa tantas cosas en mí que prefiero estar alejada, no es que él haya sido el factor dominante, para nada, pero sí tuvo algo que ver aunque seguramente ni se enteró.

Pues bien, llevaba tiempo planeando cómo escaparme de las chicas con las que como a diario, por alguna razón las personas no comprenden cuando les dices “Quiero comer sola”, creen que es pecado o delito permitir que una persona coma sola cuando el pecado, a mi forma de verlo, es no respetar dicha decisión, a fin de cuentas, siempre necesitamos un momento para estar con nosotros mismos.

Pues bien, es tradición que cada viernes salgamos a algún lugar a comer, casi siempre a un tianguis y la mayoría de las veces las personas con las que voy desean comer carnitas valiéndoles medio pepino que no me guste tal platillo, por lo cual ellos comen carnitas y yo quesadillas, es decir, aunque no lo vean así es una forma de abrirme y aún así se molestan cuando les digo que no quiero comer con ellos  e insisten en que los acompañe, pero bueno, el plan era decirles que a modo de “protesta social pacífica” el viernes llevaría comida al trabajo y comería yo solita, que ellos sin problema podían salir a comer como cada viernes.

El jueves, un chico que sólo come con nosotras los viernes trató de convencerme de no protestar y acompañarlos a comer, le dije que yo no quería carnitas y me dijo que él tampoco, que comeríamos hamburguesas, tontamente le creí.

El viernes al acercarse la hora de ir a comer (faltaban 2 horas pero hay que prevenirse) fue a decirme que cierta chica , a la que llamaremos Prudencia (por imprudente y de quien quizá les cuente algo más después), se le habían antojado los tacos de carnitas (¿qué repetir 700 veces que no me gustan no son suficientes?) como buena persona que soy le dije que yo no quería y que fueran ellos, sin problema alguno a comer sin mí, dijo que investigaría qué podía hacer para cambiarlo por hamburguesas pero al parecer Prudencia no dio  su brazo a torcer, así que la opción eran carnitas. A la hora de comer les dije que se adelantaran por sus carnitas ya que aún debía mandar un archivo y que los alcanzaría después (ingenuos), no sé si tenían mucha hambre o si le he hecho algo a Prudencia (parece que es quien mueve los hilos –o al menos trata-) ya que no me esperaron a comer =)

Por si lo preguntan no, no comí hamburguesa, comí una ensalada muy rica por cierto frente a las cajas del súper, fue muy entretenido estar conmigo misma, tuiteando y viendo a las personas que hacían el mandado, algo muy placentero para mí, muy entretenido y sobretodo muy bueno para mi salud emocional.

Besos queridos lectores, no se amarguen y sean felices, a mi me dicen amargada por grinch, pero así soy feliz así que no me importa =P

domingo, 9 de febrero de 2014

Doña Rebe



Hace poco fui a comer pancita a un lugarcillo por metro Tacuba: pancita doña Rebe.

Al llegar al lugar te invitan a pasar preguntándote si quieres mesa sola o si quieres compartir, al pedir tu orden preguntan cómo quieres tu pancita: panza sola, libro, pata, etc., mientras esperas llega la persona que atendió tu orden con un plato de chicharrón y 1 aguacate partido, te sirven un platote de pancita y te llevan tortillas hechas a mano y 2 quesadillas de quesito sin olvidar la variedad de salsas y el plato de limones en la mesa, además de todo te ofrecen un mandil, mi reacción al respecto fue un “¿acaso piensan que no sé comer?” y pues… no sé comer, mientras comía un pedacito de panza resbaló de la cuchara y salpicó mi playera.

Para amenizar el lugar se escuchan los gritos de doña Rebe:
  -270 de Arturo
  -180 de paco
  -75 de Memo

Lo que la señora cuenta no es más que el dinero que tiene que cobrar, y dar el cambio.

Debo decir que me pareció un buen lugar para comer, en un lugar no muy transitado a pesar de estar junto a una avenida, justo en la entrada se encuentran las ollas con la pancita y se puede ver a doña Rebe moviendo el contenido de su gran olla de barro, e invitando a la gente a pasar, la señora además de poseer carisma cuenta con una voz aguardientosa y los chicos que te atienden son de su familia y sumamente amables también.

Si no son como yo pueden darse una vueltecita a lago Erie y Golfo de Aden, no se van a arrepentir, si son como yo sólo cómanse las quesadillas y un juguito y piden la pancita para llevar. ¿La razón? soy una persona bien especial para la comida, no para toda y aunque la pancita de doña Rebe está sabrosa no pude evitar notar un “olor a chivo”, para los que no lo sepan los chivos por muy bien lavados que estén llegan a oler a choquia, que fue el olorcito/saborcito curioso que distinguí en dicha pancita y la razón por la que la pidiera para llevar, si ustedes tienen sus sentidos más acostumbrados a algo así dense una vuelta, de verdad que está muy padre todo, muy familiar y como consejo: acepten el mandil que les den.
 
Doña Rebe y su olla de panza

Usen el mandil



Saludos queridos lectores, linda semanita.

lunes, 3 de febrero de 2014

La pasión de Artemisia



Hay momentos en la vida que nos marcan para siempre, que hieren muy profundo y nos dejan cicatrices visibles o invisibles, profundas o superficiales; otros nos dejan alegrías duraderas o tan fugaces como la rosa de un florero.

Hace unos minutos termine de leer La pasión de Artemisia de Susan Vreeland, un libro maravilloso, trata de la vida de Artemisia Gentileschi, una pintora del renacimiento, es una novela muy linda en muchos aspectos, no en el aspecto romántico, es linda porque te hace sentir, a mí me hizo sentir muchas cosas: enojo, ira, frustración, impotencia, esperanza, alegría, más enojo, preocupación, ansiedad, paz…

Bien, si son como yo y nunca habían escuchado ese nombre: Artemisia Gentileschi, según Wikipedia fue una pintora, hija del pintor Orazio Gentileschi, amiga de Galileo Galilei, “conocida” de Agostino Tassi, esposa de Pietro Antonio Stiatessi. Claro, Wikipedia dice más cosas sobre ella, la mayoría plasmadas en el libro, el resto del libro son parte de la novela.

Bien, el libro empieza de una forma muy cruel, con la sibille, una cruel tortura para cualquiera, en especial para los pintores, en la que los dedos y manos son atados con cuerdas que son apretadas por medio de un sistema de engranes, tal tortura era capaz de arrancarle los dedos a una persona, dejar sin futuro a un pintor, ¿la razón? Orazio, el padre de Artemisia, había acusado a su amigo Agostino Tassi de haberla violado, dado que, tal como aún ocurre, cabía la sospecha de que Artemisia había seducido a Agostino era importante torturarla, si mantenía su argumento bajo tortura no podía estar mintiendo respecto a la violación, los dedos le sangraban, su padre no había hecho ni el intento de detenerlo, su madre había muerto tiempo atrás, estaba sola, al menos así se sentía, sola y traicionada por su padre y por el hombre que la violó y le prometió casarse para salvar su reputación, ninguno de los dos la ayudó, ninguno de los dos evitó ni la sibille ni la revisión de las comadronas frente a una sala atestada de curiosos, ¿se imaginan pasar por todo eso a los 18 años? Su mayor preocupación no era su reputación, ello no le importaba comparado con el sufrimiento, con la idea de no volver a pintar, esa, pintar, era su pasión, lo que más amaba y disfruta del mundo.

Su padre logró “salvar” su reputación al casarla con un “buen hombre”, hermano de un amigo de ella, que la hizo creer que podía ser amada por alguien, alguien que sabía de su humillación, alguien que la tomó con delicadeza su noche de bodas y otras noches, alguien que la hacía sentirse amada, que la alentaba a pintar y que estuvo a su lado cuando ella se sentía morir al dar a luz, que cambió cuando ella fue admitida en la Accademia dell’ Arte del Disegno antes que él, algo que no logró perdonarle aún después de haber sido admitido, alguien que no era quien ella creía, alguien que fue desenmascarado por sí mismo cuando ella se enteró de la verdadera razón por la que un “buen hombre” se casaba con una mujer cuya reputación estaba por los suelos..

Quizá estoy siendo muy dramática, lo sé, quizá pueda decir que se me da el dramatismo, pero después de la tortura y antes de que ella fuera admitida en la academia yo también pensé que podía ser feliz, que la vida le pagaría por haberla hecho pasar por tales humillaciones, que los hombres buenos sí existen y se casan con una mujer para amarla, respetarla y hacerla feliz, no fue su caso a pesar de serlo por un tiempo, hasta que ella empezó a sobresalir, hasta que ella empezó a combinar la maternidad con la pintura y sobresalió en la última, hasta que ella empezó a cobrar por su trabajo y él empezó a ausentarse de casa, a descuidar a su propia hija.

Quiero seguir contando la historia, seguir con esta reseña pero creo que ha llegado el momento de parar, de invitarlos a leer su historia, como dije una historia basada en hechos reales con matices de irrealidad, el libro la menciona como hija única, madre de una hija, cuando fue la primogénita, la única interesada en la pintura y que realmente destacó en ello, madre de varios hijos, viviendo en una época muy difícil para las mujeres, cuya única oportunidad de pertenecer a la academia era como modelo, ella logró cambiarlo al convertirse en la primera muer en ser admitida, las demás en ser admitidas, según algún famoso mencionado en wiki pedía del que no recuerdo el nombre sólo pintaban pero no hacían arte, no transmitían emociones tal como Artemisia hacía, mezclando estilos, la mejor pupila de su padre.

Es cierto que sus pintoras no me conmovieron profundamente, las vi después de leer el libro, varias de ellas son mencionadas en cierto momento del libro que me fue imposible aislar la pintura del relato, sentir que Judith decapitando a Holofernes no sólo era Judith decapitando a un mal hombre, también era Artemisia pintando con su sangre, sangre resultado de las heridas de la sibille, resultado de las heridas tanto físicas como emocionales surgidas de la violación y de la tortura del juicio, yo me pregunto ¿porqué torturar a la victima? ¿Porqué no mejor torturar al agresor?, porque era hombre, un hombre respetable acusado por una chamaquita cualquiera, que se le metió y lo provocó para que abusaran de ella, no fue un abuso ya que ella lo provocó y sólo hería la reputación de un buen hombre que no quería casarse con ella, esa era la mentalidad entonces, en algunos lugares lo sigue siendo, algo que me parece repugnante, pero bueno, la entrada ya es demasiado larga así que la cortamos aquí.

Bonita semana queridos lectores.