jueves, 30 de enero de 2020

Matrinomio


¡¡¡Hola queridos lectores!!!
Hay un tema que me hace entrar en conflicto y como pueden adivinar por el título es el matrimonio. Los traeré a contexto con una conversación que he tenido en múltiples ocasiones:
Persona: ¿Y cómo has estado?
Yo: bien ¿y tú?
P: bien, ¿Qué cuentas? ¿Ya te casaste?
Y: No, aún no
P: ¡No lo hagas! Así estás bien
Esta conversación puede seguir de diferentes maneras.
·        Opción 1
Casarte es lo peor que puedes hacer.
·        Opción 2
Lo peor de todo es cuando llegan los hijos.
·        Opción 3
Disfruta tu vida, después podrás disfrutar y compartir con otra persona, ya llegará la indicada.
Evidentemente mi favorita es la opción 3, disfrutar de la vida, descubrir experiencias y si se da la oportunidad, compartir esas experiencias y crear otras con alguien más.
Mis opciones menos favoritas y que me hacen entrar en conflicto son la 1 y la 2. ¿No se supone que las personas se casan por gusto y que deberían tener hijos porque quieren?
Pues no siempre, hace unas semanas me encontré con una amiga de la primaria, iba con su bebé de 1 o 2 años, tiene otros dos niños, el mayor de unos 12 años y aunque no hablamos con mucho detalle por encontrarnos en la calle entiendo que se juntó/casó con el papá de sus niños cuando quedó embarazada. Situación que he visto con otras amigas de la secundaria. En estos casos estoy de acuerdo en que la situación posiblemente las llevó a tomar una decisión de la que no estuvieran seguras y que en algunas ocasiones se arrepientan, sin embargo, también he platicado con mujeres que decidieron casarse libremente y sin embarazos de por medio y creen que el matrimonio y los hijos no son lo mejor del mundo, al contrario. Yo no soy quien, para juzgar la vida de nadie, pero mi cabeza no da para razonar algo así, ¿Porqué estás en un lugar o con una persona que no te hace feliz? ¿Porqué obligar a tus hijos a ser testigos de tu infelicidad? O peor aún ¿Porqué obligar a tus hijos a pagar por tu infelicidad? Los niños no pidieron llegar al mundo. Las razones pueden ser muchas, nunca he estado en esa situación, espero nunca estarlo y muy posiblemente nunca lo entienda. Creo que compartir tu vida con alguien es una decisión que debe tomarse libremente, pensando en todas las implicaciones posibles, qué te gusta y qué no te gusta de esa persona, qué le gusta y qué no le gusta a esa persona de ti, realizar una negociación y llegar a un acuerdo, dicho acuerdo debería incluir los hijos ¿Ambos quieren hijos? ¿Qué pasa si uno quiere hijos y el otro no?, en fin, mi tendencia al sobre análisis me dice que esa sería la pauta que seguir, pero estoy en uno de los muchos países en los que no se habla de educación sexual integral, en lo que los embarazos no planeados es una de las muchas razones por las que la gente se casa.
Pero bueno amiguitos, una cosa es casarse por gusto y otra por obligación. Yo espero casarme por gusto dentro de muchos años, cuando ya esté segura de ello, quizá no pase nunca y tampoco me tiraría al drama por ello, pero bueno, nadie nos obliga a poner buena cara ante todo, pero vivir con una sonrisa es mejor, sobre todo si esa sonrisa es sincera.
Excelente semana mis queridos lectores.

domingo, 5 de enero de 2020

Feliz 2020

¡¡¡¡Hola queridos lectores!!!!

Ha pasado mucho tiempo desde nuestra última interacción, desde el aniversario del metro hace algunos meses.

Estamos empezando año y con ello llega la lista de propósitos a cumplir, no les mentiré diciendo que éste año habrá más entradas, realmente espero que así sea pero no quisiera defraudarlos de nuevo.
Desde la última entrada han pasado muchas cosas, casi todas en mi mente. No me refiero a que imaginé cosas y eso (o sea, sí, a veces, pero lo normal) me refiero a cambios de pensamiento y mentalidad, he estado leyendo de manera superficial textos feministas, ya saben, textos que hay en redes sociales y hashtags, hasta ahora ningún libro o texto fuera de internet, pero sí textos que me han hecho pensar “eso es violencia de X tipo, eso me pasó a mí, yo lo permití, no lo identifiqué como violencia” peeeeero ese debate lo llevaremos a cabo en otra entrada.

Retomando los propósitos de año nuevo, creo que uno de los que deberían ser considerados mínimamente sería no meternos en la vida del prójimo, sobre todo de alguien a quien acabamos de conocer. O sea, sí, me aventé los chismes de Elda y Henry y el del cambio de Belinda por Daniela en complices al rescate que son los más recientes, gente que ni conozco en la realidad y que ni me afecta ni beneficia lo que hagan, pero una cosa es enterarse de un chisme y tener su opinión y ya, no voy a ir a buscar a Elda y decirle “ya demanda al tipo” ni le voy a ir a cobrar a Henry a nombre de Elda.

No, mi comentario va más por el lado de gente a la que apenas conoces y ya se le está dando un consejo no pedido. Explico: el mes pasado me presentaron a un tipo en el trabajo, a los 2 minutos la persona que nos presentó se fue, después de eso la plática fue más o menos así:

Sujeto: ¿Y qué estudiaste?
Yo: ingeniería
S: ¿Sólo tienes la ingeniería?
Y: no, tengo una maestría
S: ¿Y el doctorado para cuándo? Yo acabo de terminarlo
Y: aún no lo reviso
S: Pues ya deberías meterte
Y: …
S: ¿Y has seguido publicando?
Y: no
S: deberías, yo tengo un grupo de investigación, si quieres trabajamos juntos
Y: …

O sea, el tipo no sabe mi campo de interés, ignoro sobre qué trabaje su grupo, no sabe si me interesa estudiar un doctorado o si la maestría me dejó demasiado traumada como para seguir estudiando PERO se cree con la suficiente autorización como para aconsejar MI vida.

Creo que una cosa es hablar con tus cuates/familia (cercanos) y decirles “ya deja de ver memes y aplícate” y otra ya andar aconsejando a desconocidos.

Pero bueno, la entrada es más larga de lo que había planeado, prometo empezar a usar una agenda e ir anotando las ideas de entradas que surjan para no olvidarlas o hacer lo que hice en esta ocasión, escribir la entrada en el celular, admito ser una nostálgica y prefiero utilizar mi computadora, no siempre la tengo a la mano y cuando puedo escribir olvido el tema planeado, así que adaptarse y a adoptar la tecnología al alcance.

Excelente año para todos ustedes, un abrazo.

viernes, 6 de septiembre de 2019

METRO tururú


Hola mis queridos, abandonados, pero nunca olvidados lectores.
Esta semana el metro de CDMX cumplió sus primeros 50 años de operación, durante todo este tiempo se pueden decir muchas cosas malas y buenas del metro, muchas quejas, muchos memes, pero a mi parecer sin lugar a duda es la mejor manera de trasladarse en la ciudad.
El metro de la cuidad de México es el único metro que he utilizado, he leído y escuchado una variedad de comentarios respecto a los metros de Monterrey, París, New York, Japón, todos tienen sus ventajas y desventajas, así que no, no hay metro perfecto.

Nuestro metro pareciera ser una ciudad aparte, gente yendo y viniendo, enamorados por aquí, malhumorados por allá, estudiantes haciendo tarea o estudiando para algún examen, estudiantes o trabajadores tomando una siesta, niños emocionados viendo por la ventana y otros haciendo berrinche o brincando por el vagón, gente distrayéndose con algún libro o redes sociales, otros alimentándose, en las diferentes estaciones o transbordos podemos encontrar murales, tienditas, el túnel de la ciencia que hace poco recorrí en parte emocionada y en parte pensando en qué momento terminaría de recorrerlo, hablando de transbordos, teniendo distancias de 880m en atlalilco, 800m en la raza, 620m en Pantitlán y 580m en ermita podrían ser una opción para mantener a las personas en forma.
El miércoles 4 de septiembre que se conmemoraban los 50 años de la inauguración del metro, dio la casualidad de que iba pasando en metro Mixcoac y aproveché para conocer el museo del metro. A decir verdad, me gustó bastante, había algunas curiosidades que ya había leído o escuchado, pero verlas o ver algunas otras me resultó bastante agradable.
Por ejemplo, mi madre me ha llegado a contar que ella utilizaba los “abonos” eran boletos que se introducían en la ranura, salían por el otro lado y podían utilizarse durante 15 días, el que ella utilizaba venía en “paquete”: un boleto para el RTP y otro para el metro. Evidente en el museo se encuentra la colección de los diferentes boletos, tanto los “normales” como aquellos que conmemoran alguna fecha: el aniversario de escuelas como la ENEP, IPN, UPIITA, CINVESTAV, así como de distintas instituciones, revistas, etc. Las diferentes versiones de las tarjetas, también cuenta con el primer uniforme que utilizaban los conductores, de estilo francés y muestras de diferentes objetos prehispánicos encontrados durante la construcción de algunas líneas y estaciones.
 

















La iconografía del metro es otro punto a considerar, basada en elementos relacionados a la estación, ya sea del entorno como el mercado de la merced o la escuela normal superior o la UNAM o el IPN o como elementos encontrados en la construcción como el adoratorio a Ehecatl o el fósil de mamut, los colores de las líneas nos ayudan a identificarlas fácilmente "te vas por la línea amarilla", "nos vemos en atlalilco línea verde", resulta mucho más sencillo relacionar las líneas por los colores que por su número.

La entrada al museo es gratuita, olvidé fijarme en el horario en que puede visitarse y como pueden observar se pueden tomar fotografías siempre y cuando sean sin flash. Dentro del museo se encuentra una tiendita con aspecto de taquilla, el señor que atiende es muy amable y se pueden obtener diferentes artículos como metros de juguete, chanclas o tops con el mapa de la red, termos y demás, sin duda una experiencia que vale la pena, usemos o no el metro de CDMX.